Afuera hay sol. 
Yo agito pañuelos en la noche y barcos
Y aún me atrevo a amar
el sonido de la luz en una hora muerta,
el color del tiempo en un muro abandonado
/pero los hombres lo miran./Afuera hay sol. 
Yo me visto de cenizas/Yo no sé . /del último viento
Y con las manos embarradas
golpeamos a las puertas del amor.
Y con la conciencia cubierta
de sucios y hermosos velos,
pedimos por Dios.
En la mano crispada de un muerto,
en la memoria de un loco,
en la tristeza de un niño,
En mi mirada lo he perdido todo.
Es tan lejos pedir. Tan cerca saber que no hay.
 
No es más que un sol 

y después cantan. 

¿Y qué?¿Y qué me das a mí,
a mí que he perdido mi nombre,
el nombre que medulce sustancia
en épocas remotas,
cuando yo no era yo
sino una niña engañada por su sangre?
En la mano crispada de un muerto,
en la memoria de un loco,
en la tristeza de un niño,
¿ Y si nos vamos anticipando
de sonrisa en sonrisa
hasta la última esperanza?
y el sermón caliente

Yo sé la melodía del ángel bailan conmigo
Yo lloro debajo de mi nombre
sedientos de realidad Yo oculto clavos 
del sol
para escarnecer a mis sueños enfermos